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Vidas Salvajes

Llama (animal)» En su hábitat natural

marzo 5, 2019

Información de la llama:

La llama es el pariente sudamericano del camello, aunque no tiene joroba. Es un animal muy fuerte que fue domesticado por los habitantes de los Andes. Sus parientes salvajes son los guanacos y las vicuñas. Los indígenas las usaron durante siglos como animales de carga, pudiendo soportar entre 23 y 34 kilogramos y recorrer con ese peso hasta 32 kilómetros en un solo día.
Un séquito de llamas, que puede estar formado por varios cientos de individuos, puede transportar un gran volumen de carga
a lo largo de las duras cordilleras andinas.

Son complacientes animales de carga pero hasta cierto punto. Si una llama está sobrecargada, simplemente se negará a moverse. A menudo se tumba en el suelo y escupe, silba y da patadas a su dueño hasta que aligera el peso.

Las llamas pastan en la hierba y, al igual que las vacas, regurgitan la comida y la rumian. Mastican la hierba durante un tiempo antes de tragarla para hacer la digestión completa. Pueden sobrevivir comiendo diferentes tipos de plantas y necesitan muy poca agua. Estas características las convierten en un animal fuerte y seguro incluso en terrenos montañosos poco densos.

Características:

La llama posee un cuello largo y delgado y un pelaje grueso que varía del beige oscuro hasta el blanco, aunque el patrón más común es marrón rojizo con manchas blancas o amarillas. El rostro es estrecho con orejas redondas y un labio superior hendido. Tiene 32 dientes, de los cuales sobresalen sus incisivos inferiores. Sus patas están provistas de 2 dedos con almohadilla gruesa en las plantas.

Tiene una gran cantidad de hemoglobina y sus glóbulos rojos son ovalados. Esta es una adaptación para permitir la supervivencia en ambientes con poco oxígeno, puesto que la llama pasa su vida a grandes altitudes. Este camélido pesa de 130 a 200 kilogramos y mide aproximadamente 1.7-1.8 metros de altura.

La llama manifiesta una sociabilidad de forma general. Su vida transcurre dentro de grupos conformados por 20 individuos, de los cuales unas 6 son hembras con sus crías. El macho dominante puede ser agresivo con otros machos para defender su territorio y en ocasiones suceden encuentros físicos. Si se siente amenazada, es seguro que escupa, patee o muerda al intruso que osa acercarse a sus dominios o dominados.

Alimentación de la llama:

En lo que refiere a su alimentación, la especie muestra preferencia por los pastos más bien secos de las laderas montañosas y por las partes gruesas de las plantas. La llama posee el área más extensa (dentro de los camélidos americanos) después del guanaco, lo que sin duda se debe a la austeridad de su alimentación.

La llama es un animal influyente en las comunidades de vida de altura, más que todo por el efecto de sus excrementos que favorecen el crecimiento de plantas nitrófilas, vale decir, aquellas que se multiplican en los suelos con exceso de amoníaco y nitrato. Las deposiciones, además de servir de abono, se utilizan también, en las zonas donde escasea la madera, como combustible

La alimentación herbívora de la llama se compone mayoritariamente de líquenes, arbustos y casi cualquier tipo de vegetación que encuentre en las montañas. El agua es obtenida casi siempre de los vegetales que consume. Cuando la bebe, es capaz de tragar de 2 a 3 litros en una sentada. La digestión consta de un proceso más largo que en los mamíferos debido a que se trata de un rumiante. Por ende, tiene que regurgitar su comida y pasarla por sus 3 estómagos.

Hábitat:

La llama no es un animal que pueda encontrarse en la naturaleza dada su condición de especie domesticada. Su área de distribución natural corresponde a las montañas andinas de América del Sur pero hoy en día también se les encuentra en Norteamérica, Europa y Australia.

Pertenece al hábitat de las tierras altas de los Andes y del Altiplano de Perú, en medio de climas templados y a altitudes de aproximadamente 4,000 metros sobre el nivel del mar.

Reproducción de este animal:

El apareamiento se produce a finales de verano o principios de otoño y se realiza con el macho y la hembra recostados, durante un tiempo estimado de 20 a 45 minutos. De 24 a 36 horas después de la cópula la hembra libera un óvulo fecundado que dará lugar a una pequeña llama. La gestación dura unos 350 días y regularmente nace sólo 1 cría de 10 kilos de peso, con la habilidad de caminar y correr 1 hora después de haber nacido.

En vista de que la madre no puede lamer al pequeño debido a su corta lengua, se limita a acariciarlo y emitir sonidos. La cría es amamantada hasta el cuarto mes del nacimiento.

La llama macho alcanza la madurez sexual a los 3 años de edad, mientras que la hembra comienza a aparearse cuando cumple su primer año de vida. Gracias a su poligamia, el macho dominante forma un harén de alrededor de 6 hembras en un área determinada; no permite que otros machos se metan a su territorio.